viernes, 18 de mayo de 2012
Para hacer el retrato de un pájaro
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.
Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.
Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.
Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.
jueves, 17 de mayo de 2012
La maricada
martes, 15 de mayo de 2012
Estadísticas
Al leer confundo la palabra "delicado" con la palabra "dedicado". Estoy muy segura de que algún día hallaré una religión que no se proclame a sí misma como tal, incluirá ejercicios para mejorar el equilibrio y sedantes, me volverá una muñeca ortopédica hermosa y perfecta; pero ya existen demasiadas tendencias holísticas y aún sigo así, incompletísima, sólo puedo contentarme irónicamente con la tragicomedia. Mi dinero está escondido entre dos libros de mi repisa. Me encantan los cactus porque son las únicas plantas que se conforman con poco; se ponen vigorosas con apenas un chorrito de agua. Las mariposas están sobrevaloradas, salven las polillas, más que mal son lepidópteros. Desde que tengo uso de razón veo dos mosquitas en el campo visual; cuando niña creía que tenía ojos de microscopio y que en realidad lo que veía eran bacterias con forma de bastón, pero ahora sé que se trata de Miodesopsia. De las muchas labores que me causan desgano, casi todas se me hacen excitantes una vez que me sumerjo en ellas. Suelo posar mis ojos en miradas que no quiero contemplar y anulo esa suerte mía contemplando otros objetos del paisaje hasta memorizarlos. No voy a rebanarme el cerebro pensando en la mejora de las instituciones porque me duelen los sesos del corazón estar cara a cara con la injusticia; opté por la teorización a favor de mi pseudo sanidad. Suelo soñar que respiro mejor en el agua que en el aire, pero de vez en cuando sueño que beso mujeres. Mi piel es amarilla y mi nariz desde un ángulo inferior tiene forma de corazón. Detesto a las damas en apuros y la preocupación atmosférica que infunden en sus cercanos. La mitad de mi vida fui incapaz de cantar porque terminaba llorando sin saber por qué. Desde que me di cuenta de que observarse a sí mismo hablando frente al espejo resuelve en parte esa curiosidad de visualizarse a uno como un tercero, uso la muleta de decir "no creo" para notar mis gesticulaciones (y ya van años de "no creo"). Me encantan los insectos. Soy una buena persona y no me interesa hacerle mal a nadie. Amo los animales, y si pudiera elegir ser comida de carroña al morir, accedería encantada. Solía fijarme en hombres desastre para cuidarlos como quien cuida a un ser desvalido, pero elegí cambiar, también necesito ser cuidada y conducida en tanto lo permita. Transito entre la indolencia y la melancolía, luego llego a la síntesis de ambas, luego indolencia, más tarde melancolía. Añoro a los gatos siameses. A veces desearía no poder hablar, no poder convencer a nadie de nada. Creo que los hombres son mucho más tiernos que las mujeres en lo que respecta al amor y no hay cosa más tierna que ver a un hombre enamorado porque lo que ves allí es a un niño. Cuando pequeña escribía cartas a personas que no conocía pero que consideraba necesario que en algún momento de mi vida aparecieran. Cuando algo me causa mucha risa, río hasta las lagrimas. Una banalidad: es cierto que el aceite de oliva enaltece muchas comidas, pero usarlo en exceso como si fuera una muestra de buen gusto y sabiduría eurocéntrica es grotesco. Cuando me agrada o me gusta una persona, al verla escribir comienzo a sentir escalofríos placenteros en el pecho que siguen el trazo de su escritura. Una vez soñé con Dios: en la autopista, camino al funeral de mi abuela, había un cartel publicitario en el que aparecía una imagen de Jesús, luego él salía del cartel y se sentaba junto a mí en el auto (llevaba un frasco de perfume consigo), acto seguido vaporizó el perfume sobre mis ojos. Llevo 13 años sin comer carne.
martes, 24 de abril de 2012
La catedral
Todos los signos que cuidadosamente has puesto por aquí, todos esos otros signos que azarosamente has puesto por allá, son en sí mismos la pista de un ritual. Has tributado treinta y tres doncellas a cerros que, al cerrar los ojos, se te figuran como familias. Aquel cerro del norte es la hija del gran dios ventarrón. Y por un problema de traducción, dado que tu lengua no admite vocales, los expertos han reconstruido tus solemnidades interpretándolas como más les convenga. Interpretaron tu brujería celeste desde un trabajo hermenéutico destructivo; agregaron vocales a sílabas que acarrean cúmulos de consonantes muy secretamente dispuestas. Han hecho de ti un texto sagrado, pero tú eres El texto sagrado. Dicen que las vibraciones que emanan de tu boca al pronunciar tu bendición cambian los colores del fuego; una vez acerqué un candelabro hasta tus labios y vi un espectáculo que hablaba sobre la infancia, la muerte y el futuro. Si alguien de tu pueblo le dijera a los arqueólogos que tus signos llevan a donde las doncellas duermen por siempre, tus momias se convertirían en joyas de museo. Tu tribu morirá, construirán complejos turísticos y santuarios donde eregiste tus atalayas, harán de tus signos una moda que inundará revistas y promesas de compra, pero nunca morirá el secreto. Las fábulas protagonizadas por los adeptos a la última canción del cisne son lo único que queda del secreto.
miércoles, 18 de abril de 2012
Atroz
sábado, 31 de marzo de 2012
Ascendente capricornio
viernes, 23 de marzo de 2012
Edad de merecer
viernes, 2 de marzo de 2012
Simple
jueves, 16 de febrero de 2012
De lo relativo a vender parches curitas
Niño regordete moreno viste sandalias y vende parches curitas a la salida del metro. Sería válido hacer disquisiciones respecto a si se trataba de la entrada o de la salida del metro puesto que el asunto depende de donde se esté situado, de si se va saliendo o entrando al metro, pero insisto, niño regordete y moreno viste sandalias y vende parches curitas en el zaguán del metro. Él grita "parches, parches, parches" como si supiera que vender parches no es cualquier cosa, y en su cadencia hay desesperación porque sabe que es políticamente incorrecto que un niño como él se dedique a auscultar enfermo por enfermo dónde duele y por qué entre enfermos enfermos y enfermos no tan enfermos. En la última repetición de la palabra "parche" parece exhausto e incluso algo molesto debido a que las personas que por allí transitan no han captado aún lo que significa tener parches bajo la manga, y esto último no es de extrañarse porque vender parches no es cualquier cosa. Vender parches a cien pesos es ofrecer a un precio módico y terrenal una opción para encerrar el paso del tiempo con una valla. Pero esa interrupción al flujo del espacio-tiempo (evasión a la posibilidad de ser transgredido por agentes externos a la zona cero, decir que sí pero no a la prolongación de la impresión mediante el recurso de la violación del ritmo del devenir que cualquier buen cristiano podría experimentar desde su casa en un sofá mientras lee las noticias en el diario, abanderarse por la verdad o la mentira tal como un niñito aguerrido con delirios de grandeza lo haría) es ostracismo y artificio milenario. Palimpsestos hallados en algo que parece ser una de las primeras banditas de la historia de la inhumanidad sugieren que otrora se escribían rituales al interior de éstas: listas de buenos deseos firmadas por los hombres libres de la ciudad, cartas al director acerca de extraños vicios en las máquinas tragamonedas en las que se injuria a Charles Fey, dedicatorias de odio manifiesto para con uno mismo ideadas para canalizar ciertos tipos de miseria humana, etcétera. De esta multiplicidad de rituales se desprenden las diversas formas de tratar, inventar o ignorar una herida. Se aísla la herida cuando se localiza, disecciona y aparcela un trocito de miedo para reubicarlo a gusto propio en un área de piel donde no hay sangre y nada supura; se aísla la herida cuando efectivamente existe un área de piel donde hay sangre y algo supura; se aísla la herida para hacer creer que hay sangre y algo supura ya sea si hay algo que sangra y supura o si no lo hay independiente de si eso que sangra y supura es una fantasía, un fin, un medio o algo que realmente sangra y supura.
Para mí él podría ser la reencarnación de Sor Teresa de Calcuta, un filántropo inserto en el envase de un niño regordete y moreno que viste sandalias, o un niño regordete y moreno que viste sandalias. Pero de cualquier modo él vende parches, y eso no es cualquier cosa.
lunes, 6 de febrero de 2012
A.M.
viernes, 3 de febrero de 2012
La espalda
"Palabra a un espejo", Omar Cáceres
Hermano, yo, jamás llegaré a comprenderte;
veo en ti un tan profundo y extraño fatalismo,
que bien puede que fueras un ojo del Abismo,
o una lágrima muerta que llorara la Muerte.
En mis manos te adueñas del mundo sin moverte,
con el mudo estupor de un hondo paroxismo;
e impasible me dices: «conócete a ti mismo»,
¡como si alguna vez dejara de creerte!...
De hondo como el cielo, cuán dulce es tu sentido;
nadie deja de amarte, todo rostro afligido
derrama su amargura dentro tu fuente clara.
Dime, tú, que en constante desvelo permaneces:
¿se ha acercado hasta ti, cuando el cuerpo perece,
algún alma desnuda, a conocer su cara?
"Poética", Manuel Bandeira
Estoy harto del lirismo comedido del lirismo obediente
del lirismo funcionario público con libro de expediente rápido
[protocolo y manifestaciones de aprecio al Sr. Director
Estoy harto del lirismo que se detiene e investiga en el diccionario
[la etimología de algún vocablo
Abajo los puristas
Todas las palabras, sobre todo los barbarismos universales
Todas las construcciones sobre todo la sintaxis de excepción
Todos los ritmos sobre todo los innumerables
Estoy harto del lirismo galante
Político
Raquítico
Sifilítico
Lirismo que capitula ante lo que está fuera de sí mismo
Además no es lirismo
sino contabilidad tabla de cosenos secretario del amante
ejemplar con cien modelos de cartas y las diferentes
maneras de agradar a las mujeres, etc.
Lo que busco es el lirismo de los locos
el lirismo de los ebrios
el lirismo difícil y punzante de los ebrios
el lirismo de los clowns de Shakespeare
No quiero saber más del lirismo que no nos libera.
jueves, 2 de febrero de 2012
Silabario hispanoamericano
Siempre pensé que la labor que el silabario hispanoamericano construyó en mí fue tan sólo uno de lo tantos salvavidas a los que tuve que recurrir para sobrellevar el cariz indeciblemente azul de todos los atardeceres. Y cuanto menos puedo decir respecto a los salvavidas es que operan de un modo curioso, casi como la semisuma de los designios divinos con los mundanos y lo que uno piensa retrospectivamente acerca de ellos cuando los prepondera de acuerdo a simbolismos íntimos. Desde hace algunos días vengo reflexionando en el cómo y el por qué del silabario en mi vida, en qué significa y qué consecuencias trajo; en haber aprendido a leer con estos ojos y con este corazón. Reparo en lo de mis ojos porque la primera palabra que aprendí a leer fue "ojo", palabra que en rigor no sabía leer puesto que memoricé que se escribía tal como uno dibujaría el rostro de una persona curiosa; reparo en lo de mi corazón porque lo ando trayendo en las manos disuelto y parchado como quien lleva un animalito muerto con la sangre aún tibia al templo de sacrificio (pese a que realmente sé que mi corazón necesita ser regalado; soy demasiado mujer y es infinitamente inexplicable cómo eso está inscrito en mí). Sé leer, sé escribir, sé cuáles son las vocales y cúales son las consonantes, conozco al revés y al derecho las reglas de acentuación, sé qué tan peligrosos son los neologismos en materia de demencias varias, conozco la etimología de todo el abecedario español y las grafías que dieron origen a cada una de las letras, sólo recuerdo las reglas de ortografía alusivas a los plurales de las palabras terminadas en "z" y las restantes las reconozco intuitivamente gracias a la costumbre, sé que los acentos gráficos existen consuetudinariamente para diferenciar las etimologías de las palabras y que realmente no existen -o en su defecto, híper existen debido a que todas las sílabas están acentuadas fonéticamente-, me he percatado ya de que el idioma español es una semilla muy fértil en virtud de todos los tiempos verbales que ofrece -y ni hablar del exceso de expresiones tipo póquer que sirven para identificar un millón de cosas usadas discretamente en múltiples lugares, contextos y países-. Pero hay algo que ignoro y que probablemente nunca sabré deletrear, algo que me está vedado a mí y a todos los que vivimos en el logos: ¿Cómo son las palabras cuando uno les quita la ropa?, ¿hacen el amor?, ¿cómo se ven en la mañana antes de maquillarse y ponerse sus trajecitos? Ignorar ello es ignorar todo lo que debería saber para sentirme más o menos coherente con mi historia desde este lado de la vía. En efecto, son veinte y pico años trazados en torno a una espiral, veinte y pico años dibujados antes de que este cuerpo supiera siquiera cómo decir el nombre que le inventaron, veinte y pico años empañados por el saludo y la despedida que se dieron los astros aquella noche de mayo en la que balbuceé mi primer llanto. Porque preguntarse por eso es lo mismo que intentar descifrar de dónde sacaré fuerzas para entender que él está al borde de aquella tijera que da y quita la vida, él, el misterio que debía ser resuelto mediante la lectura puesto que en cuanto aprendiera a leer podría acceder al gran secreto que los adultos me ocultaban. La ingenua promesa del entendimiento (esbozada por un silabario) está, finalmente, echando raíces. Y eso es lo menos -¡lo menos!- que podría decir.
viernes, 27 de enero de 2012
Molicie (mis calzones)
PD: Pero si emiten exhibiciones de talento público en dramas, si se atreven a destruir a las suyas abriendo la boca respecto a que sus novios(as) les fueron eventualmente infieles con una, si se rebajan a caer en los necios vaivenes de amantes que no saben qué quieren ni por accidente, no nos molestaremos en enviarles una carta que verse acerca de lo menesteroso que es expulsarlas de la hermandad. Es más, quedarán tácitamente fuera. Y en virtud del hecho de que el usufructo de sus voluptuosidades no compete sólo a los hombres sino también a ciertas yosotras, serán tratadas tal como un hombre necio y violento las trataría: como objetos, como putas serviles.
jueves, 26 de enero de 2012
Bitácora de viaje (apuntes)
1) Santa (apostólica-romana) palomita, emancipadora de razón, bendita porque sí, vuelas porque te cortaron las alas. No reveles tu secreto. Pero dime ¿dónde van los fuegos? a lo que me respondes dulcemente "¡Cucurrucucú!".
domingo, 22 de enero de 2012
Alfonsina
No me agrada formar parte de sociedad alguna. No contesto cartas. No acuso recibo a libros que merecían elogios. No sé adular. Voté con justicia cuando fui en la Capital Federal jurado de premios municipales. Cuando lloro me pongo horriblemente fea. No creo en la caridad. No creo en la reforma moral del ser humano. No creo en la educación común y menos en el escolar. Veo mejor los defectos de las personas que quiero que los de las que nada me importa. Tengo infinitos defectos morales que no conozco: me los han creado seres ajenos a mí que aseguran conocerlos muy a fondo; soy humilde; los soporto sin disfrutarlos. Mi defecto capital es la indiferencia (la indiferencia, dicen los moralistas, es la forma más aguda, aunque elegante, del egoísmo).
Diré ahora, para terminar con mi retrato, que soy profundamente estúpida. Si alguien dudara, le ruego que lea dos o tres veces este articulejo.
lunes, 9 de enero de 2012
El diario de vida de una dama de compañía imperial
Extraído de "Makura no soshi" ("El libro de cabecera"), de Sei Shonagon
Pichones de gorrión.
Pasar por un lugar donde juegan niños de pecho.
Ver un espejo extranjero con su luna manchada.
Una persona de alta condición detiene su carroza frente a mi casa, y ordena a su sirviente que solicite una cita.
Encender un incienso muy bueno, y acostarme sola.
Lavarme el cabello, maquillarme y vestir un kimono perfumado. En este caso me siento feliz y noble, aun cuando nadie me observe.
Una noche que espero a mi amante, al escuchar el ruido de la lluvia en mi puerta y el golpeteo del viento, sin motivo y de repente me sobresalto.
miércoles, 4 de enero de 2012
La palomita
domingo, 1 de enero de 2012
La sede
A continuación "El amor de los locos" (Rafael Courtoisie):
Un loco es alguien que está desnudo de la mente. Se ha despojado de sus ropas invisibles, de esas que hacen que la realidad se y se desvíe. Los locos tienen esa impudicia que deviene fragilidad y, en ocasiones, belleza. Andan solos, como cualquier desnudo, y con frecuencia también hablan solos ("Quien habla solo espera hablar con Dios un día").
Más difícil que abrigar un cuerpo desnudo es abrigar un pensamiento. Los locos tienen pensamientos que tiritan, pensamientos óseos, duros como la piedra en torno a la que dan vueltas, como si se mantuvieran atados a ella por una cadena de hierro de ideas.
El cerebro de un pájaro no pesa más que algunos gramos, y la parte que modula el canto es de un tamaño mucho menor que la cabeza de un alfiler, un infinitésimo trocillo de tejido, de materia biológica que, con cierto aburrimiento, los sabios escrutan al microscopio para descifrar de qué manera, en tan exiguo retazo, está escrita la partitura.
Pero desde mucho antes, y sin necesidad de microscopio ni de tinciones, el loco sabe que el canto del pájaro es inmenso y pesado, plomo puro que taladra huesos, que se mete en el sueño, que desfonda cualquier techo y no hay cemento ni viga que pueda sostener sus hartura, su tamaño posible. Por eso que algunos locos despiertan antes de que amanezca y se tapan los oídos con su propia voz, con voces que sudan de adentro, de la cabeza.
Los pensamientos del loco son carne viva, carne sin piel. En el desierto del pensamiento del loco el pájaro es un sol implacable. El canto cae como una luz y un calor que le picara al loco en la cerne misma de la desnudez.
Pero la desnudez del loco es íntima: de tanto exhibirla queda dentro. Es condición interior, pasa desapercibida a las legiones de cuerdos cuya ánima está cubierta por completo de tela basta, gruesa, trenzada por hilos de la costumbre.
El único instrumento posible para el loco, para defender su desnudez, es el amor. El amor de los locos es una vestimenta transparente. Esos ojos vidriosos, ese hilo ambarino que orinan por las noches, ese fragor y ese sentimiento copioso y múltiple que no alteran las benzodiazepinas, que no disminuye el Valium, permanecen intactos en el loco por el arte del amor.
Es un amarillo, y una cuchara, y un punzón. Es todo menos un vestido, no cubre sino que atravieza, no mitiga sino que exalta. El amor de los locos tiene una textura, un porte y una sustancia.
La sustancia se parece al vidrio, pero es el vidrio de una botella rota.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Más que el árbol te gustará callar
Al fondo de las tumbas
Al fondo de los mares
Al fondo del murmullo de los vientos
Al fondo del silencio
He aquí los signos
¡Cuánto tiempo olvidados!
Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos?
¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes?
¿En dónde estabas? ¿En qué alturas en qué profundidades?
Andaba por la Historia del brazo con la muerte
Oh hermano nada voy a decirte
Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar
Más que el árbol te gustará callar
lunes, 26 de diciembre de 2011
Habladora de gatos
domingo, 25 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
Carta de F. Nietzsche a L. Salome
Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de
que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma. Nunca
he conocido a una persona más pobre que tú:
Ignorante pero con mucho ingenio
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia
Sincera y justa en minucias, por tozudez en general.
En una escala mayor, en la actitud total hacia la vida:
Insincera
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…
En particular:
Nada fiable
De mal comportamiento
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles
Fuerte voluntad pero no un gran objeto
Sin diligencia ni pureza
Sensualidad cruelmente desplazada
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios
Con necesidad de expansión
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.
Tuyo
F.N
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Esbozo
martes, 20 de diciembre de 2011
Manzanilla silvestre
jueves, 15 de diciembre de 2011
Tonta niñita que inventa
martes, 13 de diciembre de 2011
Con permiso
lunes, 12 de diciembre de 2011
Feliz navidad
martes, 6 de diciembre de 2011
Escapismo
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La histeria sudaca
viernes, 11 de noviembre de 2011
Usted
viernes, 4 de noviembre de 2011
Sugerencia
miércoles, 19 de octubre de 2011
Saldos
En cuanto a la decisión de estudiar Derecho, cuando recién ingresé estaba horrorizada y repleta de dudas vocacionales. Afortunadamente ahora me siento satisfecha. Aunque sé que podría estudiar cualquier otra carrera, no me visualizo en ninguna más que en esta. Está de más decir que el aprendizaje lleva consigo requisitos que, mientras sean cumplidos voluntariosamente -método, esfuerzo, atención, relativa privación de placeres perjudiciales- asegurarán un tránsito decente en cualquier esfera del conocimiento.
En lo que respecta a los saldos concretos de esta finalización de un ciclo, podría mencionar los siguientes:
- Bowen volvió a vivir con nosotros. Dado que ahora vivo en un departamento, es bien sabido que la adaptación de un perro acostumbrado a vivir en un patio sería problemática. Sin embargo, Bowen se ha desempeñado con todo el amor que podía pedirle y mucho más. Mi hermano y yo la sacamos a pasear tres veces al día para que haga lo suyo. Su estadía me hace feliz, cada día la amo más que el anterior; todo lo que conozco de ella me provoca un afecto que, pese a que ya es inmenso y hermoso, crece progresivamente a niveles inefables.
- Hace unos meses se realizó una feria de artes en la Facultad de Artes de la universidad. Llevé artesanía de paño lenci hecha por mí y me fue muy bien. Fue la primera vez que valoré realmente mi inspiración visual. Pero hoy descubrí que, todo este tiempo que llevo sin hacer confección alguna, se debe a que necesito un cambio de soporte. Es por eso que a penas tenga más dinero iré a comprar a la calle Rosas nuevos materiales. Ahora quiero experimentar con expresiones más clásicas y más chic.
- Dejé la Coca-Cola zero. Ahora bebo religiosamente Fanta zero.
- Hay conocimientos existenciales que sólo aplican para la persona que necesita aprehenderlos. Uno de ellos, al menos para mí, es el siguiente: es mejor explicarse ciertas cortas secamente antes que idear armazones complejos de racionalizaciones. Desde luego lo primero es más costoso, pero lo vale.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Qué más da
no esperar es lo mismo que hacerlo:
morir viviendo dos veces,
morir dispersa en mis huesos,
morir jubilando encuentros pretéritos,
morir aferrada a un árbol sin raíces.
Alfonsina Storni - "Oveja descarriada"
Oveja descarriada. Los hombros encogí.
En verdad descarriada. Que a los bosques salí;
Estrellas de los cielos en los bosques pací
En verdad descarriada. Que el oro que cogí
No me duró en las manos y a cualquiera lo di.
En verdad descarriada, que tuve para mí
El oro de los cielos por cosa baladí.
Es verdad descarriada, que estoy de paso aquí.
Idiota
jueves, 4 de agosto de 2011
La etiqueta de $16.000
Voy a morir despacio hasta la próxima vez
en este día de verano,
entonces también
llévate el sol.
Todos los pájaros que volaron
en el cielo ese verano
cuando el amor era nuevo
y nuestros corazones estaban llenos
y el día era joven
y la noche larga
y la luna, quieta,
escuchando el canto de las aves.
martes, 5 de julio de 2011
Felicidad
Se da por hecho que ella fue una víctima de la política nazi de «eutanasia para los individuos no productivos».
Los relojes
:l
sábado, 2 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Pronombres
hay un instante en el que la imaginación se retrotrae al recuerdo
hay nueva estrategia.
Debemos esperar toda una vida
para que en el momento preciso podamos admitirnos extremadamente diferentes.
Hay una guía telefónica que afortunadamente nos ignora
un árbol infinito de personas que nos anteceden
y vaya a saber uno si es posible retroceder hasta Adán y Eva.
Hay una madre tuya y una madre mía
para estos efectos la gracia de la mía
es poseer un útero que no es ni será jamás el de la tuya
y viceversa.
Hay un nombre de pila, un mote, un domicilio,
un sexo, un género y un documento de identificación
para que nos contentemos con el abismo que separa un "tú" de un "yo".
Pero aún así la vida debe esperarnos toda una vida
incluso cuando decidamos esperarla durante toda una vida
porque aunque el abismo entre un "tú" y un "yo" sea una mentira
algo habrá de perderse... Y por algo habrá que esperar.
domingo, 26 de junio de 2011
Cierta idea
Análisis
A continuación, una serie de sueños transcritos desde mi taquito de notas.
Sueño de la noche del 18/06:
El gobierno decretó una política de persecución hacia quienes pudiesen transformar diamantes en pólvora metabólicamente. Yo tenía dicha capacidad. Como me enteré de la cacería previamente a través de informantes clandestinos, decidí huir del centro de la ciudad unos días antes del inicio de la persecución. Me fui caminando por la orilla de la playa. En la arena encontré trozos grandes de sal marina que lamí hasta volverlos transparentes. Luego llegué a una casa llena de recuerdos pertenecientes a las personas que vivían allí antes de cedérmela a mí. Había un hombre muy abatido que lloraba a su esposa muerta en el ahora polvoriento estudio que ella solía habitar. Cuando di con un texto dramático para niños escrito en manuscrita, descubrí que la mujer era dramaturga. Aquella era su obra maestra sin terminar. Me quedé sentada en el estudio reflexionando en la penumbra. De pronto el teléfono comenzó a flotar y los lápices que estaban sobre la mesa se cayeron al suelo. Los fenómenos paranormales me eran indiferentes, pero no podía dejar de sentir pena por la ausencia de esa mujer que no conocía. Sonó el teléfono y lo contesté, pero no dije palabra alguna.
Sueño de la noche del 19/06:
Vivía en el último piso de un centro de estudios de lujo. Era propietaria de toda la planta. Habían muchas comodidades: un sofá de cuero negro, una habitación amplia, paredes color burdeo. Sabía que mi piso era registrado de vez en cuando durante mi ausencia. No me molestaba, pero para mis adentros deseaba progresivamente un poco de intimidad. Cuando ello ocurría la iluminación de las escenas se volvía insípidamente azulina. Flirteaba con * en el sofá y experimentábamos una gran cercanía física, pero luego la escena cambiaba su sentido radicalmente y el flirteo nunca había ocurrido pese a que yo sabía que hace un momento sí había ocurrido. Él permanecía indiferente y yo también. Luego llegaba a un cuarto en el que se aplicaban tests de conocimiento a algunos estudiantes del centro. Allí estaba mi hermana (del sueño) rindiendo una prueba. Ella era de mi edad; cabellera negra y lisa, rostro amable. Dado que sus resultados no eran óptimos, nos despedíamos afectuosamente. Ella debía abandonar el centro de estudios.
Sueño de la noche del 21/06:
Iba caminando silenciosamente con * por la vereda de una calle próxima a una embajada. Súbitamente él se detuvo y se paró a mis espaldas, situó su cuerpo contra el mío y, sin desvestirnos siquiera, lo presionó una y otra vez hasta que acabamos. Que conste que no hubo diálogo alguno que mediara dicha acción. En ese momento ninguna reflexión pasó por mi cabeza; sólo era un objeto, una autómata. Luego fui detenida por carabineros por consumo de drogas. Me llevaron a un edificio viejo que olía a madera tratada. Allí di un discurso de arrepentimiento. Me justifiqué también hablando acerca de las drogas que no vuelven problemática la esperada funcionalidad de las personas. La mujer que me interrogó me dijo que estuviera tranquila. Quedamos en que me haría un examen para detectar qué sustancias ilícitas había consumido durante el último tiempo. Me dijo que estuviera tranquila puesto que me apresarían sólo si hallaban rastros de drogas duras. Acto seguido: cambio de escena. Estaba en el borde costero sentada sobre unas gradas junto a otras personas. Esperábamos a que llegasen las olas de un maremoto que sabíamos próximo. Yo estaba muy tranquila puesto que tenía la certeza de que no moriría. Convencía a la gente que estaba a mi alrededor de lo seguro y necesario que era que el agua pasara sobre nosotros. Rápidamente rugió la gran ola. En ese instante mi visibilidad se perdió en una refrescante atmósfera azulina semitransparente. Estaba absolutamente sumergida en el agua perdida en una comodidad inexplicable. Respiré hondo. Entendí que respiraba mucho mejor bajo el agua que al aire. Luego la ola se retiró. Quedé extasiada, nueva, como recién nacida y con otra vida.
jueves, 23 de junio de 2011
Matar
Debo matar al objeto para volverlo indeseable, vulgar y gris. Si no lo mato, de seguro él me matará a mí. Sin duda podría asfixiarme imaginariamente de muchas formas, no obstante, no puedo darme el lujo de que las ansias por el usufructo de sus gratas facultades me lleve nuevamente al mismo lugar. Sí, conozco demasiado bien este lugar; he estado aquí al menos dos veces. Aunque podría resultar útil relativizar todo cuanto he declarado, el sólo hecho de estar al tanto de mi proceder terminaría revelándome aquel desagradable punto de partida que pretendo obviar. Entonces sólo me queda matarlo: ponerlo en un marco, secularizarlo, tipografiarlo, repetirlo y manosearlo. Pero no hablo de esas muertes tontas, sino de ciertas redundancias programadas que engendran una artificiosa pero legítima sobriedad.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Sobriedad
Llevo conmigo tres falsas formas de negar que anhelo dormir entre tus desconocidas extremidades: la primera es como un gato; me acariciarías, me mirarías para intentar impregnarte con mis vaivenes y, una vez que me vuelva quizá demasiado caprichosa, admitirías conveniente que me fuese a dormir al tejado. La segunda es un tren: nos pondríamos de acuerdo para huir a no sé dónde y de no sé qué cosa, luego nos mezclaríamos en el vagón con no sé quién. Y la última, pero no menos importante, es una mula-camello: te evaluaría preciado equipaje por mi sólo gusto quebradizo de cargar, cansarme y suspirar. Más tarde me aburriría y, de tanto maldecir, se me inflamaría el corazón al revés, volviéndome camello. El asunto es que de un modo u otro, te pillé contando estrellas; te sorprendí robándolas e incluso comiéndotelas. Y en lo que respecta a mí, no veo nada, no veo nada, ni siquiera a ti (escuálido refrán antojadizo). Si me rechazaste es porque lo hiciste bien: bien para ti, bien para mí; o sea, pésimo, horriblemente mal.
domingo, 20 de marzo de 2011
: O
sábado, 18 de diciembre de 2010
Tos
lunes, 22 de noviembre de 2010
Pasó mañana
–Perdóneme si peco de arrogancia. Mis pecas son tan grandes que, con tanta cosa colorida a cuestas, termino creyendo que mis juicios podrían ser absolutos –o electrolitos–. Bien usted sabrá que nacía allá, cerca del baño de varones; fondo a la izquierda. Sí, allá, por los salinos montes de Sacarina. –respondió Perijuncia.
Entonces ambos comensales, empapados en la sorpresa de lo gratamente fructíferas que resultaban sus charlas, se acercaron uno al otro, nariz con nariz. Como las piernas de Carlitos Rey operaban a través de engranajes de tracción, a penas se arrimó Perijuncia, el cuerpo del hombre retrocedió instantáneamente sin que ésa fuese su intención. Acto seguido: Perijuncia se molestó y sin mediar explicación o tratado científico alguno, se transformó en un pequeño cubito de azúcar. Ante ello el rey se ofendió y, estando ambas personacosas completamente furibundas, ocurrió un fantástico designio proveniente de no sé dónde y no sé quién.
La sirvienta del castillo, pese a que su nomenclatura era más que autoevidente, hacía de todo menos servir. Era una inútil. Sumergida en las espesas babas de su ineptitud, hirvió agua en una cajita musical a sabiendas de que si lo que se pretende beber es té, correspondía –¿correspondería acaso?– usar una totora gris. Ya hervida el agua, llegó a las manos del rey una tacita en cuyo interior había fetas de té de abejitas antropófagas en cuyo interior había una pizca de demagogia. Allí depositó a Perijuncia, revolvió su elíxir felizmente y, transcurridos cinco minutos, murió. La moraleja de esta historia, basándonos en aquellos apuntes publicados por Joseph Hettich referidos a existencias ajenas e interesantes –y es que el pobre Joseph Hettich había sido galardonado por ser un magnífico sin vida–, es que si osas beber unta taza de té suavizando con un endulzante que alguna vez fue una persona y, si dicha persona es oriunda de los montes de Sacarina, terminarás muertitico. Lamentablemente nadie se percató de que el rey se conviritió en una tableta de sucralosa. Y como sólo yo sé las cosas de las que nadie quiere saber –quizá porque no existen realmente–, les contaré lo que acaeció o lo que quizá no acaeció: tomé al rey entre mis bellos deditos, cavé un hueco en la tierra, puse allí la tableta de sucralosa, tapé la fosa con tierra, deposité mucho amor de ningún lado. Con el pasar de los días creció una flor. Desgraciadamente no me gustó el botón de la flor; era mitad Carlitos y mitad Perijuncia. Es en virtud de ello que la corté, se la regalé a un vector que algún día me fascinó y, convencida de que ni en el cielo podría hallar un lugar para deshacerme de mi joroba, me fui volando hacia abajito.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Ejercicios
NÚMERO COLIBRÍ
Última noche que quiere ser la primera
Y disfraza
Lo conocido y lo que queda
El corazón en ética
Y pasos
Que son amor sin método
Porque el cielo tenía guardados
Mil pedacitos
Que eran como jardines
Y serán nuestros.
NÚMERO SALIVA
A la mamadera le da por escupir cuando le arrebatan la dera. Recuerda así el olor a leche agria como un vómito de tetas. Debido es que agregue la ineficacia de la inexistencia de dos palabras que diferentes huelen exactamente igual. Policía encierra, por Lucía, prepucía, deslucía. Si vives durmiendo bajo el conteo de sílabas como tamborcitos en tus dedos no te preocupes porque todo se reduce a un tres, un dos, un cuatro o un un.
NÚMERO TREN
Tengo un problema con el cielo y con las viejas que pese a que tienen diez guaguas chorreantes dicen “qué cochino es eso” si uno les habla de sexo. No, no es que les toque los sexos, sino El sexo. “No hables leseras, siéntate y quédate quieta” grita aquella masa humana con cara de pared y voz de alitas de mosca muerta hace diez días. Yo creo que ustedes, sin intención de ofenderlos, deberían…
NÚMERO BRAZO
Sangra arenas de playas que aun no inventa
Y es costal de ojos que se enredan al caer
Cuando nació evitó veinte falsas promesas
Y hoy sus pies suspiran cartas y condolencias de violetas.
NÚMERO CONFETI
Los locos no pueden vestirse de militares
Cantan melodías para sí mismos y para las abejas
Confunden los sonidos del taladro con ternuras de pájaro
Aprecian la antena y aborrecen la imagen
Son impulsivos porque no suman ni restan
Son francos porque con la sensatez fabrican flores:
con la conveniencia, con el frío, con lo espinoso, con lo hostil, con lo ensordecedor, con lo triste, y con lo excelso
Son máquina viva
Fotosíntesis del hombre
Se dan la mano y se funden en acuerdos implícitos
Los locos quieren correspondidamente, con locura y de locura, a los locos
Los locos quieren sin correspondencia, con locura y de locura, a los cuerdos
Y se vuelven cuerdos una vez que cometen la aberración de amarse a sí mismos
Tan locos como para regalar la belleza que, vibrando, sobra
Tan locos como para compartir todo lo que está dispuesto en la tierra
Y para ser loco, hay que estar loco
Tan loco como para regalar la belleza que, vibrando, sobra
Tan loco como para compartir todo lo que está dispuesto en la tierra.
NÚMERO CABELLO
sábado, 20 de noviembre de 2010
Una noticia para mí
Oh, de chiripa recién fui hallada por aquella cuestión que alguna vez descubrí con devoción y amor. Espero que no se me olvide durante un buen tiempo; con ella me fue inyectada una esplendorosa alegría y demasiadas ansias de hacer. Lamentable es ponerme en el peor de los casos, y es que si llegara a obviarla una vez más, ojalá vuelva de un modo u otro a mí. De lo contrario el castillo seguiría creciendo y, yo, yo sólo deseo adueñarme de aquella seriedad con la que solía jugar cuando era una pelilarga niñita... Amén a no sé qué y no sé cuándo. Parece como si hubiese vuelto a mí la tierna gravedad, tierna gravedad que -espero- evitará que salga volando.
PD: La ensalada de quinua con variedades de lechugas, queso parmesano y limón, sencillamente es una experiencia de otro mundo.
