¿Serás eso que rueda hasta lo más hondo de esto que soy yo mientras te
pienso?/ Cada vez nos acercamos más a ese punto en que hay que danzar
prudentemente en torno a un nombre, cuidando de no decirlo, de proceder
por alusiones o conuntos, jamás de frente/ La vida como algo ajeno pero
que lo mismo hay que cuidar/ Una pompa de jabón cuadrada/ Tan sin
sombra/ ¿Por qué no se arranca el cigarrillo de la boca y me lo aplasta
en el pecho? ¿Por qué no viene hacia mí y me golpea, me desnuda a
manotazos, me viola sobre el linóleo manchado, sin molestarse siquiera
en tirarme como un trapo en la cama?/ Te pongo en las manos un diploma
de verdugo, pero tan en secreto que no puedes saberlo mientras
amablemente hablamos de golondrinas/ Habíamos coincidido
melancólicamente en que no hay reencarnaciones o que si las hay el
reencarnado no se entera/ Cada uno a su manera, el pasado nos había
enseñado la inutilidad profunda de ser serios, de apelar a la seriedad
en los momentos de crisis, de agarrarse por las solapas y exigir
conductas o decisiones o renuncias/ Nada puede ser mejor que provocar lo
que quisiéramos descubrir aunque en el fondo nos dé ya un poco de miedo
y de asco / El problema jamás resuelto de describir lo que se describía
estruendorosamente a sí mismo como casi todas las pinturas de los
museos, el retrato de mujer con su cartel Retrato de mujer/ Yo sabía que no eras así, que ahora mismo el verde y el tercer estante sólo valían como una defensa geométrica de tu soledad.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
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