a) Inventar un nuevo verbo, salir a esconderse, patear estatuas y santos degenerados, hacer realismo al cuadrado, incrementar los días de la semana, bostezar en nombre de toda la historia de la humanidad, conjugar un gerundio imposible, vender los ojos por el perfume de un cuello.
b) Si osara hablarte de mis demonios terminaría hablándote acerca de una biblia infecta de bolsillo. Pero ya cruzaste los mismos semáforos que yo, has sido feliz a mares y seguramente el mar también te ha tragado hasta hacerte vomitar corales -o paracaídas-. Esta negación comunica todo lo necesario. Quien huye de algo está corriendo hacia otro lugar también. Hoy detesto las explicaciones y, si se trata de explicar, podría inventarte el cosmos al revés improvisada y mediocremente. Soy una puerta, hubo un temblor. Muero de ganas de hablar, en dos sentidos, por hablar.
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