1) Santa (apostólica-romana) palomita, emancipadora de razón, bendita porque sí, vuelas porque te cortaron las alas. No reveles tu secreto. Pero dime ¿dónde van los fuegos? a lo que me respondes dulcemente "¡Cucurrucucú!".
2) De acuerdo a los perfiles quirománticos eres un obstinado. Y lo que es yo, señorita mano cónica (inconstancia, fantasía, imprevisión) ¿qué hago cuando ausculto tu mano, tu geométrica mano? las hago de árbol silvestre, no sé a ciencia cierta dónde, al borde de la autopista, en pesadillas de arreboles, en tu demencia reprimida que eventualmente me llevará a uno de los tantos espejos rotos del parnaso. En el entretanto arrastras tus ángulos en el vértice de mis costillas, expulsas viento o respiras e ignoro si este subtrópico se debe al verano o al alcohol, luego me lluevo en el sentido triste de la palabra, luego me lluevo en el sentido voluptuoso de la palabra. Necesito que me tomes como quien toma a una cosa, que me ignores como quien se olvida de su cosa, que me tomes nuevamente y me retomes violentamente, violetamente -por favor, entiende por qué es violeta, por qué no es blanco o negro, por qué no es siquiera azul o rojo-, que me lleves para que me pierda y me permitas perderme y comprendas que en realidad existe la alta probabilidad de que me encuentre, que sepas que no muero por perderme sólo porque muera por encontrarme.
3) La muerta, corazón desvaído, aquella que abandona su turno de jugar, postigo entre el día y la noche, y no sabe escribir acaso pintar sus ojos y dicen dicen están diciendo que ideó un silabario hecho de ojos: ojos somnolientos, de óleo, de azul tungsteno, de muñeca pepona, de pajarito gris durmiente por siempre, de número atómico setenta y cuatro en el tercer ojo marcado en la frente. Y el muerto no ve, los bichitos hicieron festín con sus carnes (miembro viril). De modo que la dama, postigo con mayúscula entre postigos con minúscula y apóstrofes que le restan seriedad a este transitorio lugar común, permanecerá. Permanecerá pintando (escribiendo) ojos hasta el fin de los tiempos. No hay estrategia, no hay problema, sino dos mundos que no convergen: muchos ojos.
4) Una cosa un trapo un puñal una puta un bombón un cadáver una pequeña muerte un costal de tulipanes etiquetado como costal de papas adentro un martillo un taladro un orificio una lengua muerta un cigarrillo a medio apagar un edificio que se cae un dos animales una cabellera enredada en tu cabellera enredada una puerta cerrada un edredón de estrellitas curvilíneas que juegan al pillarse un entrar a un bolsillo un salir de un bolsillo un enjaularme en tu pajarera un enterrarme viva a la rápida en tu pecho oscuro un chuparme la sangre un esparcirse de un jarrón a otro.
5) Sacar las jaulas de los barrotes correr ese velo oscuro liberarse en la pajarera cosificar el deseo como un cuadro plástico salir corriendo volver quedarse mirando el cuadro y besarlo y amarlo porque a uno se le antoja y que se rompa mientras lo besas.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada