Encontré una palomita muerta su cuerpo se confundía con la tierra que la sostenía evitando que se perdiera en la nada como esas materias sin sombra que dividen el más acá del más allá y le restan importancia a la vida porque lo más importante es tener sombra como recordatorio de futuros advenimientos azarosos y posibles evangelios en el piso decimoprimero tamaño báculo tipo girasol me acerqué quería saber si ya estaba disuelta por las siempre laboriosas y pequeñas hormigas chilenas que nada tienen que ver con las argentinas la moví con el pie hacia un costado para ver si aún tenía ojos y qué tan avanzada estaba la travesía silenciosa de la descomposición al menos no era un astro suspendido en una eterna trayectoria parabólica transgresora de universos y solitaria como dios sólo podría serlo y no tenía sombra no porque le faltara congénitamente sino porque estaba tumbada contra el suelo en una expresión de indescriptible recogimiento y justamente hace poco hablé con un chico acerca de la practicidad de eliminar evidencias que recordasen voluptuosidades eventualmente infectas en virtud de que su novia rompió con él el día que le regalaría aquella traba floral con plumas rojas que le vendí no por frialdad sino porque así es cómo uno idea métodos a la larga para sobrellevar lo aparentemente lamentable a sabiendas de que realmente esta persona que escribe tiende naturalmente a aferrarse a lo que ya está suspendido en algún lugar al fondo a la izquierda como cualquier baño en cualquier residencia en otro calor no por mera política sino porque no queda otra así fue como eliminé y seguiré eliminando demasiadas cosas incluso nimiedades colillas de cigarros ropajes registros de llamadas telefónicas boletos pañuelos etcétera entonces me pregunto ahora si la palomita que me conmovió era también una evidencia ingrata ante mi egoísta intelecto mi alexitimia desde antes de nacer mi grito tierno a dos cuerdas y creo ahora que mi visión acerca de las sombras se contradice con la cremación sucesiva de evidencias y por eso es que merezco lo indecible sin saber qué carajo es o podría llegar a ser lo indecible pero al margen de eso sin afán de fantasear supongo que la palomita esa era crucial puesto que dado el lugar en el que la hallé también fue en otros tiempos que no precisaré un lugar más o menos relevante así que ahora debo ir hasta su lecho y hacer una ceremonia para elevar aquello que fue y seguirá siendo su existencia dentro del marco de mi memoria que es frágil como tantas otras cosas que me unen y desunen a su manera tal como cualquier parroquiano porque es una posibilidad que mi egoísmo en alguna fibra en algún sentido renovado y manoseado que viajó por aquí por allá algo tenga que ver con la muerte de esa criaturita hermosamente gris que vio sucesos que recordé en su momento como una lluvia celeste de melancolía y compete que dado que el chico eligió que le entregará a su ex la traba cuando ya pase la tormenta de la ruptura yo también haga algo para transformar este suceso de la muerte de la palomita el lugar que la sostiene los ojos de la palomita y lo que vio cuando me vio tiempo atrás allí en ese lugar y mi grito tierno a dos cuerdas para que el mundo siga girando como sólo él sabe girar. Posdata: anteayer arranqué una florecita de manzanilla silvestre y la puse sobre el pecho de la palomita mientras cantaba "Frágil" de Tus Hermosos. Ayer caminé nuevamente por el sector y su cuerpo ya no estaba.
miércoles, 4 de enero de 2012
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